Durante años, cuando hablábamos de lujo en una boda hablábamos de aquello que podía verse: una localización excepcional, una producción floral cuidada, una mesa impecable o un vestido único. Hoy el concepto de lujo está evolucionando hacia algo menos visible y, probablemente, más decisivo: la capacidad de hacer que todo funcione de forma natural. Ahí entra en juego el hospitality. Un concepto profundamente ligado a la hotelería y a los grandes servicios de lujo, pero cada vez más presente también en la organización de bodas. Porque una celebración no se construye únicamente a través de su estética, sino también a través de la experiencia de quienes la viven. El hospitality implica ir un…